Cultura Chorrera Segunda parte


Cultura Chorrera Segunda Parte.

Otra de las manifestaciones estéticas magníficas de la decoración chorrera es la pintura iridiscente. La técnica: la pieza engobadase cubre con una capa muy diluida de arcilla con óxido de hierro, y este delgado baño produce, en la cocción, un color rosáceo sobre la bruñida superficie. Culminan aquí más de mil años de experimentación para perfeccionar el adorno cromático de las piezas de cerámica. Por poderla seguir paso a paso se impone concluir que aquí, y no en Guatemala, donde se ha hallado también pintura iridiscente, se inventó esta técnica de tanto refinamiento, y que de aquí fue para allá.
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Eso en cuanto a la decoración; en cuanto a la concepción misma de las piezas, la mayor innovación de Chorrera es la botella silbato, de cuerpo redondeado y pico con pito. El tono del pito era cuidadosamente regulado, y cuando se hizo botellas de dos picos, se les dio tonos separados por un intervalo. La intención musical es clara, y de allí la belleza especial de estas piezas y el arte con que se las decoraba (ya nos hemos referido a la botella que tiene sobre uno de sus picos sentado a un tocador de rondador).
Algunas botellas-silbato son todas ellas una pieza escultórica. Como la que tiene la forma de un hombre enfermo, de impresionante realismo.
Y hay aún otros objetos que muestran una sostenida voluntad de convertir los objetos de uso diario en obras de arte: las almohadas de cerámica, artefactos que servían para reposar la nuca. Se les daba formas de animales. Uno, muy bello, tiene la forma de un armadillo.
Los pequeños recipientes en que se llevaba la cal molida que se usaba como mezclador para mascar las hojas de coca tenían terminados de joyas. Al igual que otros utensilios destinados, según parece, a absorber drogas en polvo o a usos medicinales mágicos.
A esto hay que añadir objetos que no tenían ya otra función que el adorno, el lujo y la ostentación. La cultura Chorrera muestra adornos que, originados en la cultura Machalilla, se han elaborado especialmente. Y tiene joyería propia: cuentas de cristal de roca; cuentas cilíndricas de cerámica.
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Fuente de la imágen. www.salango.com.ec
El clima de la Costa no requería, ni sufría, mayor vestimenta. Pero en Chorrera se la reemplazó con pintura del cuerpo, para ello se usaban sellos de cerámica, con hermosos diseños geométricos, que, cuando el sello rodaba, entintado, sobre el cuerpo, imprimían cenefas. Hay en los sellos chorreras un inagotable y estupendo repertorio de formas estilizadas, sígnicas y simbólicas.
En cuanto a las figuritas humanas -tradición que Chorrera recibe de Valdivia a través de Machalilla-, también logran en Chorrera su momento de mayor evolución artística, y constituyen un punto culminante de la cerámica artística en el Nuevo Mundo. Son las figurillas huecas. Las cabezas huecas son más grandes y están esculpidas con verdadera maestría. 
Las figuras son ahora más grandes, destacan menos los atributos sexuales, exhiben adornos y lujos -orejeras, vestidos de variados diseños, cofias- y están embellecidas con todas las técnicas propias de la cultura Chorrera -engobes, ahumados, diseños grabados y pintados-. Son más obras de arte que, como eran en Valdivia, talismanes sexuales.

No cabe duda: Chorrera representa un primer clímax en el arte ecuatoriano, y la primera gran manifestación de los poderes artísticos del hombre ecuatoriano.

lea la primera parte aquí

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