En el aula de clases

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MAESTR@S VS ESTUDIANTES.

La importancia de la educación se remonta a varios siglos antes de nuestra era, los gobernantes de varias naciones buscaban con mucho interés educar al pueblo para tener más sabios dentro de sus consejeros, es así que nacen eruditos creando diferentes manera de comunicarse en distintos medios; por ejemplo los egipcios utilizaron jeroglíficos para dejar plasmadas sus enseñanzas y mensajes que sirvieran a las futuras generaciones.

Con el tiempo subiría a la escena mundial naciones como Roma, que haría hincapié especial en educar al pueblo para llegar al desarrollo en distintos frentes.


Avanzando el tiempo la educación se torno ya obligatorio en todos los ámbitos, según cuenta la historia, hubieron personas con mucha capacidad que se entregaron de lleno a investigar y darle un giro completo al cuidado de la salud, al mejoramiento de la tecnología, al mejor entendimiento de nuestro lenguaje, etc. Pero algo que vale la pena recalcar es que a todos estos genios los tildaron de LOCOS.

En la actualidad cargar un libro bajo el brazo es motivo para burlas de muchos, estudiar y dedicarse a la investigación es tan monótono para muchas personas, se evita a toda costa el dedicar mucho tiempo a leer libro para elaborar una tarea, hablamos que un gran número de estudiantes, prefieren el copiar y pegar, los mensajes discriminatorios son muchos hacia la clase docente por partes de los educandos, una gran mayoría prefiere tener horas libres y no horas de clases. 


Cada día en el aula de clases se teje una guerra psicológica entre estudiantes y docentes, el uno por controlar la disciplina mientras da clases, y el otro lado rogando que pase rápido la hora para que terminen los “minutos de tormentos”. Sin embargo no se percibe en el ambiente una satisfacción de deber cumplido.

Desde mi punto de vista como estudiante, puedo asegurar que muchas de las cosas que enseñan en las instituciones educativas no tienen valor ni sentido propio en el desarrollo intelectual o físico de una persona.


Dentro de mi trabajo como asesor a estudiantes, me he topado con tareas inútiles que se les envía a los estudiantes; por ejemplo en una ocasión se le envió a consultar a una jovencita ¿Cuántos y cuales eran los milagros de Santa Marianita de Jesús?; desde luego aumentar en conocimiento no hace daño a nadie, pero de este tipo de trabajo se desprende las interrogantes ¿Qué valor académico, moral o científico, tiene una tarea de este tipo? ¿En que faceta de la vida podría servir el conocimiento de lo consultado?


Se es conocido que en la internet existe todo lo que otra persona tiende a subir como información que puede ser verídica o falsa, desde luego, no todo hay en la gran red mundial, y es ahí donde los estudiantes sufren cuando no existe información para realizar la tarea.


Se ha procedido hacer creer que la educación se basa en muchos trabajos didácticos y en gran cantidad de libros, excepto que se ha dejado por sentado que para una verdadera educación se necesita incrementar las habilidades físicas, emocionales e intelectuales; los criterios de los estudiantes basados en razonamientos personales no son tomados en cuenta al momento de emitir un promedio. Recuerdo en una ocasión mientras yo laboraba como profesor de inglés en una escuela de educación básica, emitía la calificación a un niño con la nota más alta, el profesor cuestionó la cuantía solo porque el chico no sabía leer, y le manifesté que mi tarea era calificar el desempeño dentro de mi clase, y si el dominaba el inglés dentro de lo estipulado, pues era merecedor de la nota más alta.


Se puede decir que pocos son los estudiantes que creen que el(a) docente está para ayudarle, y pocos son los docentes que están presto a usar empatía al momento de educar.
Educar se ha vuelto monótono, en mis años de experiencia de educador he palpado el sufrimiento por la ausencia de recursos para lograr controlar la disciplina, ya que algunos se acostumbraron a utilizar instrumentos no adecuados para disciplinar, eso cargado a la falta de capacidad del docente en cuanto a la obtención de nuevos conocimientos para tratar temas tan complejos. Definitivamente quien no se sigue preparando para los nuevos retos, solo verá morir su propia idiosincrasia en un intento vano por controlar la situación psicológica.  

Huyéndole a la sabiduría.
Por el otro lado, desde el lado del docente. 

Muchas personas dedicadas en vida a la enseñanza y con el firme objetivo de crear verdaderos líderes en la sociedad, se frustran al encontrarse con grandes obstáculos, y el peor de ellos, la actitud del estudiante hacía el estudio.

A los mejores maestros se les llama locos, a los peores se les conoce como amigos, eso es típico en la mentalidad de un estudiante mediocre, aquellos educandos que les gusta pasar más horas libres y utilizar pocas veces el cerebro, ya que se les envía tarea y dicen que “el profesor es cargoso”. ¿Qué piensan algunos colegiales sobre las tareas que se les envían? Recuerdo una ocasión en mi trabajo dentro del asesoramiento a estudiantes, algunos de ellos manifestaban que la tarea era simplemente para presentar no para estudiar; con esa mentalidad podemos imaginar ¿Qué tipo de discípulos eran?

A leer se prende leyendo, a escribir se aprende escribiendo, pues definitivamente no vas a la universidad para aprender a caminar (a menos que estudies para modelo) así si una persona que quiere ser un profesional en su actividad debe dedicar más tiempo a la lectura y a la escritura, la investigación pule cualquier aprendizaje en cualquier área, se ha notado que la gran mayoría de personas que acceden a un computador con internet, manejan muy bien en el tema de redes sociales, pero en cuanto a conocimientos básicos para realizar un escrito en un editor de texto son nulos.

Debería preguntarse el estudiante luego de obtener un titulo académico ¿Estoy listo para enfrentarme a un jefe de trabajo? ¿Mis conocimientos en mi profesión me avalan? ¿Aún sigo pensando en que mis estudios acabaron con mi graduación?, deben recordar que un profesional no es aquel que obtiene un título por muy alto o garantizado que sea, realmente un profesional es aquel que hace su labor profesionalmente, que busca mejorar cada día su trabajo. Es reprochable que una persona manifieste que el título alcanzado lo avala para desarrollarse en cualquier ámbito, aunque los estudios son muy necesarios, recuerde que las recomendaciones por haberlo hecho bien es lo que prevalece para las grandes empresas donde reconocen un buen trabajo.

La política ha permitido en muchos lugares, que se contrate a dedo y se coloque al personal solo para cumplir con los compromisos, ello ha conllevado a divisar grandes complicaciones en la atención pública.

Tomado del Libro «Zapatos Rotos» – recuerdos de aquellos días. de Wilson Alvarado S.
 

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