Jama – Coaque, historia con riqueza de arte


JAMA-COAQUE

En la Costa, desde el límite sureño de la cultura La Tolita hasta Bahía de Caráquez, en tierras en ese tiempo cruzadas por pequeños ríos y con densa vegetación, floreció Jama-Coaque, la cultura de mayor desarrollo del período y la que parece haber tenido más frecuentes relaciones con culturas de Centroamérica y México. (Entre las cosas que testimonian estas relaciones el P. Porras cita los preciosos y complicados vestidos a base de plumas; el empleo generalizado de pintura verde, amarilla, negra y blanca; máscaras de barro y sellos planos y cilíndricos).

Jama-Coaque fue un pueblo que amó especialmente el adorno: la cerámica nos muestra guerreros con grandes coronas de plumas y ricos adornos, sacerdotes con complicado atuendo ceremonial y casas con molduras ornamentales en las fachadas.

Las magníficas colecciones halladas en la zona y la variedad de sus expresiones han llevado a Estrada a pensar que Jama- Coaque lúe el foco principal del arte plástico del Ecuador en el período.
Lo más saliente del arte cerámico de esta rica cultura son piezas modeladas que representan monstruos con rasgos del jaguar y la serpiente. “Ojos humanos sobre enormes colmillos que sobresalen de una mandíbula de felino; un ser en forma de esfinge, de cabeza casi humana, a no ser por una nariz arremangada y un hocico, más que boca, entreabierto o mostrando un juego de enormes colmillos; un cuerpo de animal con cresta sobre el espinazo y una cola remozada” (Porras).
Las figurinas se producían en gran cantidad, con moldes; pero, sobre la figura hecha con molde, se ejercitó una meticulosa y casi barroca decoración por la técnica del pastillaje. Así se reprodujeron tejidos y bordados en figuritas masculinas. (Las mujeres o se cubrían con una falda cortísima o iban desnudas).
En esta cultura se trabajan con especiales calidades plásticas los sellos. Inagotable riqueza de motivos naturales estilizados -aves, animales- y de formas geométricas logrados por profundas incisiones.
El arte de esta cultura emplea especialmente el color. En las figurinas se pintan vestidos, collares y brazaletes, con viva policromía; la cerámica se pinta después de la cocción con rojo, amarillo, verde, blanco y negro; las representaciones de casas y casas ceremoniales se pintan de amarillo, anaranjado y verde.

lugares donse se desarrolló esta cultura.

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