UN DÍA DE MUJER

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María muy por la mañana se levanta y prepara el desayuno para los hijos que van a la escuela, además para el esposo que se va para el trabajo, a las 07h30 debe dedicarse a limpiar la casa, y luego colocar la ropa a lavar, seguidamente para ponerse a planchar un poco e ir alistando las ollas para  preparar el almuerzo, porque el tiempo corre y no espera a nadie.

Prende la televisión para mantenerse atenta a alguna noticia nueva, sin embargo solo escucha porque no hay tiempo para sentarse a mirar, siendo las 12h00 recibe una llamada y sonríe al escuchar que el esposo le desea un feliz día de la mujer, pero no puede hablar mucho porque el niño llora y ya desea dormir la siesta del medio día.

13h00 recibe hijos y esposo para darles el almuerzo que preparó, mientras escucha al conyugue preguntar si sacó la ropa de la lavadora y la tendió, ella responde que no ha podido porque no ha tenido tiempo, respuesta que recibe un tremendo enojo del esposo, preguntando “¿Qué hiciste todo el día que no has podido ni siquiera tender la ropa? Fíjate ya son las 2 de la tarde y tu no has hecho nada”.

María mejor sonríe y agacha la cabeza con desdén, mejor calla por no amargarse su día, quiere pasar sin dolores de cabeza ese día que se le ha dedicado a las mujeres que pasan en casa laborando en cosas que para otros no significa nada.

Son ya las 3 de la tarde y María sigue sin descansar, pues ahora es tiempo de ayudar a los hijos en las tareas escolares, esto es importante porque descuidarlos significaría tirar el año escolar a la basura; 5 de la tarde y María no descansa, pues es tiempo de poner las ollas otra vez a la cocina y preparar la merienda, ya que muy pronto llega el “ogro” a pedir comida y su jugo preferido. Son las 6 de la tarde y escucha varias voces entonar una melodía, son voces que se sostienen con pocas fuerzas y que por el efecto del licor suenan más desafinadas que nunca, es el esposo que a honor del día de la mujer viene celebrando con los amigos desde la calle ese bendito día, y mientras abre la puerta recibe a su esposo, quién pregunta, “oye todo el día en casa sin hacer nada y ni siquiera te has puesto guapa para recibirme”.

Así transcurre uno de esos días que han sido creados para glorificar a las mujeres que “no hacen nada en casa”, pues no hacen nada más que organizar y mantener el hogar desde un punto que se puede comparar como al eje de la empresa que se llama familia.

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